Templo Sensō-ji, Asakusa – Old School Cult Gamers

Esta es la parte 3 de la serie de publicaciones de “Mi viaje a Japón”.

 

El hotel donde nos hospedamos se encontraba muy cerca de Asakusa y a unas cuantas cuadras se encuentra el Templo Sensō-ji, un majestuoso lugar y el más antiguo de Tokio que fue construido hace siglos para honrar a la diosa de la compasión.

En el templo tuvimos la oportunidad de leer nuestra fortuna con una ofrenda de 100 yenes, para leer la fortuna es necesario sacar desde un embace hexagonal de madera, un pequeño palito de bambú con un número que correspondía a un cajón del cual obtuvimos una pequeña hoja llamada omikuji, en mi caso obtuve media suerte, aunque que yo preferiría llamar “gran fortuna”, digo, ya estaba en Japón y eso era para mi una gran fortuna.

 

En su caso si sacas la mala fortuna es necesario atarlo a un pino ubicado en el templo o santuario porque de esta manera la mala suerte se quedará atrapada esperando en el árbol y, por lo tanto, los dioses se la llevarán consigo y la alejarán de ti.

Después de visitar el templo contemplamos la pagoda de cinco pisos del Templo Sensoji que se encuentra entre rascacielos y es muestra de la coexistencia pacífica de lo viejo y lo moderno, lo espiritual y lo práctico.

 

Después caminamos por la calle de Nakamise, llena de locales de atractivos bocadillos japoneses, esta calle conduce al templo, pero nosotros entramos por atrás del templo así que nuestro recorrido fue al revés, en la calle Nakamise se pueden comprar recuerdos como abanicos y yukatas de algodón, kimonos, entre muchos mas recuerdos, mientras veíamos recuerdos llegamos a la entrada principal del templo donde ya me esperaba una sorpresa.

Aquí en la entrada principal me encontré a una amiga de México si, era la primera vez que nos veíamos en persona pues siempre hubo amistad desde el 2002 y muchos años después nos encontramos por fin, ella originaria de Sinaloa y yo de la Ciudad de México, ¿increíble no?, paisanas nos fuimos a encontrar en el otro lado del mundo y no podíamos dejar pasar la oportunidad de tomarnos una foto del recuerdo porque quien sabe, podrían pasar años para volvernos a ver.

 

Por fin terminamos el recorrido por el templo y nos dirigimos a explorar Asakusa, las calles son realmente hermosas, muy limpias y con gran cantidad de comercios, uno de ellos es la tienda “Don Quijote”, donde se pueden encontrar todo tipo de productos, desde ropa, maquillaje, juguetes, bebidas, etc., aquí encontramos y para no extrañar casa, cerveza “Corona” y también había latitas de “La costeña”, en ese instante sentí algo de nostalgia por mi país, pero solo un poco por que de verdad me sentí como en casa al estar en Japón.

Por la noche camínanos hacia un río, mentiría si mencionara el nombre del río, pero cerca de ahí vimos un puente, una embarcación iluminada y a lo lejos la torre Skytree de Tokyo, bueno era un paisaje hermoso, ahí donde nos encontrábamos estábamos rodeados de arboles de sakura, y si las hojas caían de una manera mágica.

 

 

Hasta aquí llega este relato y espero me acompañen en la próxima publicación donde hablare de mi recorrido por Akihabara y Shibuya.

 

Fotos by @Dibisha

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